-Tal cual una ópera prima, concebida bajo el manto de una introspección que nunca pude decifrar.-
Es éste otro día, ¿pero se siente como un día nuevo?
La docencia cree relatar sus historias de procesos poco caóticos y nada extraños, pero no lo dicen. Murmuran sus palabras algo que nadie comprende, ¡Qué gran discurso de “patriotismo gráfico” aquel!
-es un oído sordo ese que se cierra, no el que cambia el curso de su mirar-
Se escucha un brazo levantarse y un par de labios recitar estrofas trenzadas, al parecer, por lerdos ciegos indecisos; que va para allá, que va para acá. No hay pulcritud en esa coherencia obligada, las palabras suenan como bocinas gastadas; se cuelan desde la garganta las letras, letras no quieren salir, ¡pero de todas formas las hacen salir! Asimismo, todo lo escupido es un mal presagio de un encargo poco satisfactor. Esa maraña mal entramada es el vómito en el papel del día siguiente, o del próximo, o el que nunca se hizo. Se pide vehemencia figurativa (?), pero se tiran con baldes restos de pinturas gastadas sobre nuestras seseras que poco quieren pensar, menos dilucidar, menos interpretar. Hay que reproducir, pero ¿qué?
Y es una sesión como cualquier otra sesión fallida, con ápices de claridad apagados al instante, luces fatuas de ideas perdidas, roces inconcebibles, descripciones absurdas de situaciones obvias, disparates, coimas diplomáticas y decesos posteriores… quizás en los próximos tres días, entre una carpeta fortuita y un pincel.
¡Qué penoso saber que fue tal cual el anterior!
No, no se siente como un día nuevo.
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Los dolores van y vienen, nada que un par de analgésicos no solucionen. Mientras nada se desprenda de su origen, todo bien.
Duele un poco la testa, pero cuando se rompa la rutina, será musa de una estrofa especial.
¡GO FUCK YOURSELVES!
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